Influencia sobre el cuerpo y la mente

"Eres lo que comes"

¿Estamos hechos para comer carne? A pesar de que una gran parte de la población come carne habitualmente, a nuestro organismo (dientes, mandíbulas, sistema digestivo) no le favorece este tipo de alimentación.

Las personas tienen un intestino muy largo (6 m) que permite la descomposición natural de alimentos vegetarianos, ya que pueden permanecer en el intestino por un largo tiempo.

Sin embargo, los animales carnívoros tienen un intestino corto, permitiendo que la carne, que se descompone muy rápido después de ingerirla, sea expulsada rápidamente para que no aumenten los productos desechables y dañinos.

Si el cuerpo humano continúa absorbiendo el alimento que debería haber eliminado, éste se vuelve tóxico, provocando dolores de cabeza, depresión, pesadez y hasta fiebre. Este tipo de alimento ocasiona digestiones pesadas y somnolencia, y produce desasosiego e intranquilidad ya que estimula demasiado el aparato digestivo y excita el sistema nervioso.

Además la naturaleza alcalina de la saliva humana (al contrario de la ácida), es más adecuada para digerir los vegetales. Por otro lado, las cebollas y los ajos generalmente se recomiendan para purificar la sangre y en este sentido son esenciales para los consumidores de carne. Pero cuando no se consume carne estos vegetales tienen un efecto muy fuerte en el organismo humano y se hacen tóxicos.

Ocasionan un sentimiento de ansiedad, aumentan la respuesta psicológica de la tensión, y a su vez aumentan el fluir de la adrenalina. Si la mente y las emociones se vuelven apasionadas debido a la excitación, la ansiedad, etc., terminaran con nuestra capacidad de permanecer pacíficos.

La dieta lactovegetariana es especialmente equilibrada en este sentido, regula el colesterol y limpia el sistema digestivo rápidamente. Las personas que ingieren esta dieta se sienten más limpias, frescas, ligeras y mantienen un aspecto joven. Rara vez tienen sensación de pesadez o estreñimiento.

La mayoría de nosotros está familiarizado con el concepto: "eres lo que comes". Se refiere no sólo al estado físico sino también a la salud mental. La comida que ingerimos influye en nuestro estado mental mucho más de lo que nos imaginamos.

Así como tomar alcohol o drogas intoxicantes afecta a la mente perdiéndose la facultad de discernir, lo que comemos también afecta a la mente, ya sea superficial o profundamente.

La dieta vegetariana tiende a mantenernos más cerca de nuestra espiritualidad, nos proporciona más equilibrio interno y en las emociones, más tranquilidad en la conciencia y más claridad en la mente. Se dice que: "Según come la persona, así piensa. Según piensa, así es como actúa".